Close

16/08/2019

Cosas que hacer en Asheville, Carolina del Norte.

Folk Art Center

Estados Unidos está repleto de destinos que la mayoría de las personas no conocen y, con toda seguridad, la ciudad de Asheville en Carolina del Norte es uno de ellos.

La impresionante belleza de este sitio está adornada por el pico más alto de todo el estado, el Monte Mitchell, además del hermoso arboreto que crea una postal digna de un filme de Hollywood.

Por si fuera poco, uno de los aspectos culturales que definen este lugar es la fuerte admiración que sienten por el arte y la música, por lo que podrás pasar noches divertidas en su teatro o, si tienes suerte de ir en temporada, durante su festival anual de música.

Debido a sus grandes maravillas, hemos decidido recopilar en una lista las 5 mejores cosas que todos los turistas deben hacer durante su estadía en Asheville, Carolina del Norte.

Antes de comenzar, es momento de recordarte que si tienes pensado viajar a Estados Unidos pronto, debes asegurarte de contar con tu visa ESTA.

La ESTA visa es el instrumento de un sistema utilizado por las autoridades norteamericanas para saber el perfil de sus visitantes extranjeros antes de que lleguen al país, con el fin de reservarse la admisión de muchos por su seguridad.

Sin embargo, la obtención de este requisito obligatorio de ingreso no tiene porque ser complicada o traumática.

Si estás interesado en iniciar con los trámites para vivir en USA, lo único que debes hacer es ingresar a nuestro portal web y rellenar el formulario ESTA con tus datos personales, para luego seguir unos sencillos pasos.

Te ofrecemos un trato 100% seguro, confiable y rápido para tu información.

 

  1. Visitar la Basílica de San Lorenzo.

Construida hace más de 110 años, la Basílica de San Lorenzo cuenta con la cúpula más extensa de todo el continente norteamericano, con más de 17 metros de largo y 24 de ancho.

Dentro de la iglesia podrás observar imponentes estatuas de San Lorenzo, Santa Rosa de Lima, Santa Cecilia, entre otros.

Además, cuenta con un bellísimo altar de mármol y una escultura de madera tallada a mano de la Virgen María, un auténtico fortín solemne para los religiosos católicos.

  1. Disfruta del show en el Brevard Music Center.

El Brevard Music Center es el centro neurálgico de una gran comunidad de músicos y estudiantes que se reúnen semanalmente a exponer su talento, en pro del crecimiento de la cultura y las artes en la ciudad.

La gran mayoría de presentaciones suelen ser abiertas a todo público y completamente gratuitas, por lo que puede ser una excelente plaza para pasar una de las noches que estarás en Asheville.

 

  1. Recorre los pasillos del Folk Art Center.

Las tres galerías de arte del Folk Art Center son el espacio perfecto que necesitan los amantes del arte para perderse en ese maravilloso mundo, con más de 3500 piezas de artesanía con más de un siglo de antigüedad.

Aunque esté a las afueras de la ciudad, te aseguramos que una visita a este centro de arte vale mucho la pena, ya que podrás también comprar souvenirs en las tiendas aledañas, combinación perfecta. 

 

  1. Maravíllate con el arboreto de North Carolina.

Salimos de las paredes de museos y teatros para respirar aire fresco, y que mejor forma de hacerlo que visitando el arboreto de North Carolina.

Cumpliendo la labor de Jardín Botánico, con sus más de 170 hectáreas, este arboreto tiene una serie de senderos y aceras para caminar, trotar o recorrer todo el lugar en bicicleta, perfecto para hacer ejercicio y relajarse.

 

  1. Sube el Monte Mitchell.

Cerramos la lista con la razón principal por la que todos deberían visitar Asheville, El Monte Mitchell.

Este espectacular pico de 203 metros de alto, representa una aventura al aire libre inigualable, en la que los visitantes serán acompañados por aves y flores coloridas.

En la cima, podrás encontrar la tumba del Dr. Mitchell, hombre que le dio su nombre a esta montaña por haber sido el primero en medirla.

Curiosamente, Mitchell murió en las zonas aledañas a la montaña mientras terminaba el proceso de verificación de las medidas que había tomado, razón por la que se le rindió homenaje ubicando su tumba en el punto más alto.